¿Amigos de Jaco?

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¿Quieres ser mi amigo?

Como últimamente recibimos comentarios de muchas personas que se acercan a ver como nos va a Jaco y a mi, e incluso alguno nos ha mandado fotos de su Beagle. Le he sugerido a Jaco que hagamos una sección de amigos en la bitácora. A él le ha parecido una idea estupenda, pero prefiere que os preguntemos a vosotros, y según vuestras respuestas se creará la sección, o no.

Básicamente será una página en la que pondremos las fotos de otros perros que quieran ser amigos de Jaco, así que animaos y votad, tan solo hay que seguir en enlace que hay a continuación. (La encuesta se realizará durante esta semana, hasta el día 31/05/2009)

¿Quieres que se cree la sección “Amigos de Jaco”(poll)

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¿Quién se parece a quién?

Dice el refranero popular español, “El que a los suyos parece, honra merece”, o “Los que duermen en el mismo colchón, son de la misma condición“.

Antes de ser propietario de una mascota, siempre oí que los perros se parecen a sus amos, y viceversa. Durante muchos años ha sido un recurso cómico habitual de los dibujos animados, el mostrar perros con la misma cara que sus amos, o el mismo cuerpo, o la misma forma de andar. Esta característica se ha empleado por multitud de dibujantes de caricaturas, intentando sacar una sonrisa tanto a dueños como a familiares de los mismos.

Por supuesto siempre pensé que todo lo anterior era fruto del sarcasmo y la hipérbole como elemento humorístico. Como habréis observado, he utilizado los verbos en pasado, porque a partir de hoy he cambiado de opinión, y soy consciente de que los perros se parecen a sus amos, o al revés.

Soy consciente porque ayer, mientras echábamos una siestecita después de comer (bendito fin de semana), fuimos objeto de la cámara en manos de mi mujer, como podéis ver a continuación.

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Un plano general de la coincidencia

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Un plano más detallado. ¿Casualidad?

Aunque parezca mentira, podéis ver como tanto Jaco como yo, dormíamos con una mano sobre el pecho y la otra extendida. Os juro que esas imágenes no están preparadas, y que una vez que me desperté aluciné de tal manera que no tuve más remedio que escribir esta entrada.

Y buscando en internet me he encontrado con está entrada en www.perros-enlinea.com en donde se dan más explicaciones, a lo que parece no es tan fantástico.

Y vosotros que pensáis, ¿se parecen los perros a sus amos?

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La terapia del paseo

Como todos los fines de semana, a eso de las 8 a.m., Jaco ya está rascando la puerta de casa, ávido de su desayuno y de recibir un poco de atención. No está demasiado mal porque logra aguantar una hora más que los días de diario, en los que por motivos de trabajo a las 7 ya estamos con él.

Para no perder la rutina, una vez que él desayuna su ración de pienso, y yo me tomo un café, salimos a pasear. Es un momento magnifico, porque como ya he contado en muchas ocasiones, apenas hay gente por la calle, y todavía no hace excesivo calor, pues aquí donde vivimos, en el Sureste español, ya estamos disfrutando de altas temperaturas.

Los paseos matutinos de un día cualquiera, no suelen tomarnos más de 20 minutos, más que nada, porque por suerte o desgracia, según se mire, tengo que ir a trabajar. Por contra los paseos matutinos de los fines de semana se alargan hasta una hora, o un poco más. Jaco disfruta enormemente con esos paseos, tanto los diarios como los de fin de semana, pues corre, olfatea, se ejercita, defeca, orina, etc… Generalmente esos paseos matutinos nos sirven para desfogar las ansias de ejercicio de Jaco, pues en la mayoría de las ocasiones suele ir sin correa, libre, yendo y viniendo a su antojo, siguiendo únicamente lo que le marca su nariz. No creo que sea capaz de describir con palabra la alegría que emana de todo su ser cuando está correteando por la playa, o por un descampado.

Una vez que volvemos, y pese a que suelo darle agua de las fuentes que surgen a nuestro paso (antes de que alguien diga que soy un guarro explicaré que las fuentes a las que me refiero son las típicas duchas para píes de la playa, no fuentes de donde beban seres humanos), en casa se mete entre pecho y espalda casi un litro. Corretea por el patio diez minutos, jugando con alguno de sus trastos, y luego busca su sitio para dormir.

Ese sueño reparador que se echa, suele durar casi una hora, y no os hacéis una idea de la envidia que me da, porque yo una vez despierto no logro volver a dormirme, y claro me he pegado un madrugón como el de Jaco, y he recorrido la misma distancia que él, tal vez con un poco menos de calor porque yo no tengo su abrigo de pelo natural, pero estoy cansado, que me voy haciendo mayor….

Hoy fijaos si ha venido cansado, que no quería entrar a beber agua, y ha decidido que tenia que echarse a dormir en la calle, justo enfrente de casa, pero en mitad de la carretera. Finalmente ha accedido a entrar, y dormir a la sombra.

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Jaco llegó tan cansado que se durmió en la carretera

Además de esos paseos “tempraneros”, en los primeros días de Mayo, cuando Jaco comenzó a salir a la calle, solíamos dar otro paseo a mediodía, de unos 20 minutos, pero hemos tenido que cortarlo debido a las inclemencias atmosféricas. Hace demasiado calor a eso de las 15:15 para salir a la calle, no hay un alma, está todo más desértico que las mañanas de los domingos temprano. Así que ahora, salimos a un solar que hay a 100 metros de casa para intentar que Jaco se alivie, aunque generalmente no lo logra y lo hace en el patio de casa, y vuelta al refugio sombrío del hogar donde la temperatura es suficientemente agradable. Los 10 minutos que estamos en la calle son agobiantes para Jaco, no ha puesto una pata en la calle y ya está hiperventilandose, y en lugar de andar, parece que se arrastra tras de mí; y como a mi también me costaba horrores el salir con esa “chicharrera” decidí cortarlos hasta que vuelva el frío otoñal, y no padezcamos ni Jaco ni yo.

El otro paseo importante del día es que damos por las tardes, una vez que la temperatura es mucho más agradable, y he vuelto del trabajo, hacia las 20 ó 20:30. Ese paseo es, a diario, el más agradable que damos, pues nos permite disfrutar del tiempo juntos, jugando, corriendo, saltando, escondiéndonos, y haciendo muchas otras cosas juntos. Es en esos paseos de hora y media, cuando nos encontramos con otros perros, lo que permite a Jaco socializarse, y a mí hablar un poco con los dueños; es cuando nos encontramos con niños que quieren acariciar a Jaco, y este se tumba panza arriba y se deja manosear; es cuando practicamos como cruzar la calle y la carretera, manteniéndose Jaco parado hasta que le doy la orden; es cuando disfrutamos juntos de unas preciosas puestas de sol; cuando Jaco es un desobediente en ocasiones; es cuando realiza allanamientos para saludar a otros perros o tan solo seguir algún olor que le llama la atención. Y lo que es más importante, es el paseo que le ayuda junto con el de la mañana a hacer el ejercicio necesario para ser un perro equilibrado en lo físico y en lo mental.

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Los paseos vespertinos sirven para conocer a otros perros

Es gracias a estos paseos, y al desgaste físico al que someto a Jaco, y que yo mismo también padezco, a lo que achaco que Jaco no suele morder cosas en casa, y duerme por las noches como un bendito, y yo mejor no os lo cuento….

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¡¡¡¡CRISIS TOTAL!!!

Hemos vivido una de las mayores crisis hasta ahora en la vida de Jaco, y en la mía como propietario de un cachorrito. Jaco ha tenido sus primeras garrapatas.

Eran las 16:20 Hora Zulú (H.Z.), cuando había terminado de comer, así como después de que Jaco hubiera hecho sus necesidades, nos disponíamos a echar una maravillosa siesta. Jaco salto a mi regazo, e intento acomodarse para el descanso que se avecinaba. Mientras comencé a acariciarlo suavemente, como suelo hacer, algo me alertó.

Era un punto marrón en el reverso de su oreja, que parecía el icono que Spiderman lleva en su pecho. Pegué un bote, lo cual hizo que Jaco se alertará, a partir de ahí comenzó el momento de histeria, que no fue colectiva, pero si masiva en mi persona. ¡Dios, ¿qué es eso?!, grité, y mi mujer, que es especialista en sobresaltarse con bichos, subió las piernas al sillón preguntando, “¿dónde, dónde?”

Una garrapata, o al menos eso creo”, dije intentando calmarme, pero sin poder evitar la repugnancia que causaba en mí interior el parasito. Creo que mi propio desconocimiento de la materia hizo que me pusiera más nervioso si cabe; pero mantuve la compostura, ya sabéis, eso de que la “procesión se lleva por dentro”

¿Cómo se la quitamos?, pregunté.

Tengo entendido que con aceite, contestó mi mujer.

Me fui a la cocina, y eché una buena cantidad sobre una gasa. El problema vino a la hora de aplicarle el aceite en la oreja a Jaco, no se estaba quieto de ningún modo, así que reclamé la ayuda de mi esposa.

Mientras sostenía una salchicha en mi mano, con Jaco echado sobre el suelo, mi mujer empezó a ahogar a la garrapata en aceite. El parasito comenzó a contraerse, pero no se soltaba. En ese instante, y dado que Jaco estaba destrozándome la mano, porque ya no quedaba salchicha que comer, éste se removió, y por ello vimos que había una segunda garrapata en el exterior de la misma oreja.

Repetimos la operación con la recién descubierta, es decir, anegamos en aceite al asqueroso bicho. Lo mismo que antes, el parasito se contrajo pero no se soltó.

Eran ya las 16:50 H.Z., ya llevábamos más de media hora intentando erradicar los cuerpos extraños del pobre Jaco, y creo que por culpa de mi histeria contenida y trasladada a mi perro, Jaco no se quedaba quieto ni un segundo, lanzando dentelladas en cuanto intentaba sujetar su cabeza contra el suelo una vez más.

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El punto marrón es la puñetera garrapata

Ya no puede aguantar más, y dado la hora tomé una decisión más que oportuna a mi entender. Le puse la correa a Jaco, y nos presentamos en el veterinario, pues abría a las 17:00 H.Z.

Una vez allí, y tras explicar lo que ocurría, el veterinario se deshizo de ellas en 5 segundos. Pero lo más importante, es que me explicó como han de ser quitadas las garrapatas para evitar producir daño a nuestra mascota.

1.- Hay que echar aceite o alcohol sobre el parasito, de esa manera lograremos que despegue la mayoría de su cuerpo.

2.- Si la garrapata no se soltase sola con la maniobra anterior, tendremos que retirarla nosotros. ¿Cómo?, pues hay que agarrarla y tirar de ella, girándola en el sentido contrario a las agujas del reloj. De esa manera evitaremos que se quedé la cabeza de la garrapata en el cuerpo del perro, lo cual podría producir una infección posterior.

Con la lección aprendida, volvimos a casa. Una vez allí se bebió casi un litro de agua, y se tumbó a mi lado, mientras yo escribía esta entrada. Jaco estaba destrozado y agotado, no sé si por la tensión de la visita al veterinario, por el paseo bajo el sol abrasador (había 32º y un 85% de humedad), o por los nervios que yo había pasado, pero a los 30 segundos estaba dormido y roncando, tan fuerte que me parecía tener un aserradero a mi lado.

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Jaco se durmió nada más llegar...., pero en el sofá

Parece que todo ha terminado bien, Jaco está libre de parasitos de momento con un nuevo collar antiparasitario, pero a mí ahora me pica todo el cuerpo, y ya me he dado 3 duchas…..

P.D: ¡Ah! Jaco pesa ya 6,20 Kgs., luego está perfectamente de peso, con lo que ya se me ha quitado la paranoia que tenía últimamente con eso.

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Es un perro cobarde, pero no tonto.

Ayer por la tarde, después de nuestro paseo vespertino, fuimos de visita a casa de mis cuñados, pues uno de ellos celebraba su cumpleaños. Evidentemente, Jaco como es un perro con una buena educación, nos acompañó a la celebración, pues el también quería felicitar al celebrante, y disfrutar de un rato de juego con los niños.

Después de pasar un rato largo allí, los niños tuvieron una genial idea, enseñarle a Jaco el canario, de nombre “Pitu”, así que lo pusieron a su altura para que lo viera. Tras olfatear la jaula un rato, intentó cogerlo, lanzando embestidas contra la jaula para hacerlo salir. Ahí dejo una instantánea tomada al azar, en donde se ve a mi sobrino de año y medio, ofreciendo “protección” al pajarito.

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Balbinete ofrece protección a Pitu de Jaco, ¿o no?

Una vez que el canario pudo superar el susto, aunque creo que pasará unos días sin cantar, Jaco decidió irse a investigar por su cuenta.

Como ya me había avisado a través de Twitter, @luislanz, Jaco tenía que desarrollar su instinto de Houdini, y comenzar a ser uno de los mejores escapistas de la historia, por ese motivo, no tuve más remedio que ir a vigilarlo de vez en cuando, o bien llamarlo para que acudiera, sin más intención que verlo el pelo.

En una de sus investigaciones, Jaco salió del recinto de la vivienda, colándose por un estrecho hueco existente en la parte baja de la puerta metálica. No me di cuenta de esa circunstancia hasta que salí en su búsqueda, y tras llamarlo, lo vi entrar en la casa por ese hueco. Como parecía que atendía a la llamada, pues cada vez que venía obtenía un jugoso premio (trozo de salchicha), lo dejé seguir investigando.

Finalmente, Jaco apareció corriendo hasta donde estábamos, en la parte trasera de la casa. Frenó en seco, se giro, y comenzó a ladrar al aire; no era uno de sus típicos aullidos, eran ladridos en toda regla. La respuesta vino en el aire, eran otros ladridos del Pastor Alemán que vive en la casa de enfrente al otro lado de la calle. Creo que Jaco en su excursión, había transitado por la puerta del Pastor Alemán, y como no debieron hacer buenas pulgas comunes, Jaco salió huyendo, en busca de la protección de la manada que somos nosotros. Así que teniéndonos a nosotros cerca, si que se atrevió a hacer frente a un perro mucho más grande que él; por eso digo que es un cobarde pero no tonto.

Lo que estaba claro, era que Jaco tenía ganas de juerga, porque luego, comenzó a ladrar a una esquina. Tanto mi mujer como yo nos sorprendimos bastante, pues como ya he dicho en varias ocasiones, Jaco es un perro bastante silencioso. Primero pensamos que a lo mejor había algún animal rondando, tal como un ratón de campo, o una salamanquesa, o incluso una cucaracha; pero ninguno de ellos dieron signos de vida por allí. Nuevamente Jaco volvió a ladrar en la misma dirección, en posición defensiva, y con el rabo entre las piernas.

Tras 2 ó 3 acometidas más, descubrimos a que estaba ladrando Jaco; era a un caballito, de esos para los niños. El caballito, era de peluche, con una estructura de madera a sus píes, que le hacía elevarse hasta el metro y medio sobre el suelo, y pienso que debido a que era “peludillo”, Jaco pudo pensar que era un perro grande, y por eso lo increpaba, sobre todo después de su experiencia con el vecino. Eso sí con más miedo que vergüenza.

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¡Qué verguenza!

En la entrada de hoy no voy a hablar de Jaco, ni de mí, sino de algo que me parece vergonzoso, y que se extiende por muchas zonas de este país, todavía llamado España, y creo que por todo el mundo mundial.

Todo aquel que sigue este blog sabe, y si no lo sabe no sé que ha estado leyendo, soy el orgulloso propietario de un cachorro de Beagle. Como propietario que soy, tengo atribuida la responsabilidad sobre mi perro. Responsabilidad, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa, “Cualidad de responsable”; y responsable a su vez, “Obligado a responder de algo o por alguien”. Así pues, como propietario, he de responder por mi mascota.

Esta obligación de respuesta en nombre de alguien, esta contemplada jurídicamente dentro del ordenamiento español en el Articulo 1.905 del Código Civil, que dice: “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causaré, aunque se le escape o extravíe. Solo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”. Por tanto, si nuestro perro, aun escapándose, causara algún daño a alguien, como por ej. que lo mordiese, seremos responsables de ese daño causado y tendremos que responder por el mismo. Lo mismo ocurrirá si otro perro se escapase y profiriera algún mordisco a nuestra amada mascota, el dueño del perro mordedor, deberá correr con los gastos del veterinario y cualesquiera derivados de la atención del perro lastimado.

Bien, pues esto, que parece lo más normal del mundo, y con lo que todo propietario de perro está de acuerdo (sobre todo con lo de que si otro perro ataca al nuestro, se nos paguen los gastos de veterinario), parece que para algunas personas la responsabilidad es selectiva. Y digo que es selectiva, porque muchos acogen las ideas anteriormente reflejadas, pero no tienen claro que recoger los excrementos de sus perros es también responsabilidad suya.

Jaco todavía no controla bien el tema de los esfínteres fuera de casa, y por desgracia para mí, solo de vez en cuando hace sus necesidades fuera del patio, pero desde el primer día, soy consciente que si mi perro “caga”, soy yo el que lo tiene que limpiar, y nadie más tiene que padecerlo.

Todo esto viene, porque esta mañana, durante nuestro paseo matutino, tras haber logrado que Jaco hiciera sus cosas en la playa, cuando volvíamos por la zona verde de la urbanización, hemos tenido que ir sorteando los zurullos de multitud de perros, como si estuviésemos en un campo de entrenamiento militar en plenas maniobras, o jugando a “evita la mina”. Pero es que además, uno de mis vecinos, observaba como su can defecaba en la arena, y dejaba allí el oloroso producto, a la vista de todos.

Yo no soy quien para dar lecciones de ninguna clase a nadie, pero no he podido por menos que acercarme a él para amonestarlo verbalmente. Mi vecino, de nacionalidad inglesa, se ha intentado amparar en que no entendía la lengua de Cervantes para no atender; pero por desgracia para él, mis conocimientos en la lengua de Shakespeare son suficientes para sacarle los colores. Las distintas excusas que me ha dado, han ido desde que “era la primera vez que eso ocurría”, hasta “que se había quedado sin bolsitas”; así que le he dado una de las mías, y le he obligado a que recogiera la deposición de su perro. No sé si este hijo de la Gran Bretaña, ha recogido la mierda por que lo he amenazado con que yo mismo iría a su casa a cagarle en su patio, o por que pensaba denunciarlo ante la Policía Municipal.

Es totalmente vergonzoso que estas cosas sigan pasando, y que únicamente funcione como elemento disuasorio la amenaza de la multa. Y no es cuestión de que el personaje que me he encontrado sea inglés, que también lo hacen muchos españoles, o de cualquier otra nacionalidad.

Así que por favor, si tenéis una mascota, recoged sus deposiciones, y demostrad quien de los 2 es el animal racional.

Algunos dueños deberían tomar ejemplo de esta imagen

Algunos dueños deberían tomar ejemplo de esta imagen

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Ahora protegemos el hogar

Es sorprendente como va pasando el tiempo, y pese a que en ocasiones Jaco se desmanda un poco, como ya conté ayer, es un perro magnifico. Ayer nos sorprendió con una nueva habilidad que yo no lo he enseñado, sino que se encuentra dentro del instinto del perro; os cuento.

Desde que duerme en la calle, Jaco se había dedicado a avisarnos si nos dejábamos alguna luz encendida, bien dentro de casa, o bien en el exterior cuando nos íbamos a acostar. Pero esos avisos, consistían principalmente, en que él quería entrar en casa pensando que seguíamos despiertos, lo de ayer fue algo completamente distinto.

Ahora protege el hogar y a la manada con ladridos

Ahora protege el hogar y a la manada con ladridos

Estábamos tranquilamente, disfrutando de la magnifica temperatura que ofrecía una maravillosa velada nocturna en nuestro patio delantero. Mientras yo leía, Jaco jugaba por el patio, cuando de repente alguien pasó por la calle, justo frente a nuestra puerta. Jaco dejó lo que estaba haciendo, y afianzando sus patas en el suelo, y adoptando una postura defensiva, con su cola perfectamente erguida, lanzó dos ladridos contra la puerta.

Fueron dos ladridos que me dejaron fuera de lugar, pues hasta ahora, salvo algún que otro aullido para jugar, o bien reclamar algún juguete que se había quedado bajo un sofá, Jaco nunca había ladrado de esa manera. Ladró haciendo ver que él estaba allí, marcando su territorio. No sé si es muy pronto, pues Jaco solo tiene 3 meses, pero me dio la sensación que a partir de ese momento comenzó a cumplir su principal cometido en esta vida, es decir, proteger su hogar y a su manada, haciendo desistir las malas intenciones de los amigos de los ajeno.

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