Y llegó el día

Por fin llegó el día en el que Jaco tenía que dormir fuera de casa, a la intemperie, dentro de la caseta que compré a través de internet y que vino desde Alemania.
En un principio este traslado al exterior, no pensaba hacerlo hasta que cumpliera los tres meses, porque me daba miedo que alguno de los gatos del barrio lo atacase, pues tenía un tamaño bastante reducido, ya lo sabéis. Pero después de haber visto, que en el barrio hay perros más pequeños que él durmiendo en la calle, no tenía excusa.

¿Por qué ayer, y no esperar hasta el viernes, que es cuando cumple los 3 meses? Bueno, pues porque Jaco ayer fue un poco capullín en casa. Sigue sin morder ningún mueble, pero ahora que ha descubierto el sofá, cada vez que vuelvo a casa me lo encuentro allí recostado; y como tiene necesidad de mordisquearlo todo, y no se lleva en la boca ninguno de sus juguetes, pues a comerse la funda de un cojín.

Para colmo, y gota que hizo rebosar el vaso, cuando llegué a casa, vi en el sofá una mancha, algo humedo se había derramado en él. En un principio, pensé que el muy “mariquita” había orinado en el sofá, y no os podéis hacer una idea de la alegría que me entró por todo el cuerpo. Tras olisquear un rato, pude comprobar, que no era más que agua. El orejón tuvo sed, bebió, y luego retomo su lugar de descanso, y claro, todas las babas al sofá. Ya me ha dicho más de una persona que el tema del sofá está perdido, que en cuanto tenga la posibilidad se subirá, bueno, lo asumo pero intentaré evitarlo.

A partir de ahora, aquí duerme y pasa el tiempo solo, Jaco

A partir de ahora, aquí duerme y pasa el tiempo solo, Jaco

Finalmente llegó la noche, y después de un intenso paseo, y de una pequeña siesta que se echó frente al televisor, ya era hora de que nos fuésemos a dormir. Abrí la puerta de casa, salimos al patio, fuimos a la calle, un pis rápido, y de vuelta al patio. Cerré la puerta, le di la orden de “casa”, se metió en su caseta, y yo me volví dentro. Observe a través de la ventana un rato que es lo que hacía, dos o tres llantos a la puerta, y un par de minutos dando vueltas por debajo de la mesa y las sillas de jardín, y decidió irse de nuevo a su caseta, resignado por la nueva situación.

A eso de la 1 de la mañana un ruido me despertó. No, no era Jaco, eran unos truenos que se oían a lo lejos, hice caso omiso, di media vuelta y seguí durmiendo. A las 2:45 los truenos se oyeron mucho más cerca, y ya no estaban solos, los acompañaba un jarreo de agua. No me quedó más remedio que levantarme a recoger el toldo para evitar las bolsas de agua, y los cojines de las sillas.

Cuando salí al patio, Jaco dormía plácidamente en su caseta, como si nada pasase alrededor. Con el trajín de recoger los cojines, y el agua que comenzó a caer del toldo, pues ya se había acumulado una cantidad importante, Jaco se despertó, y acudió a mis pies, siguiéndome como un poseso por todo el patio, mientras yo corría de un lado para otro intentando recogerlo todo en el menor tiempo posible. Tres veces ha estado a punto de hacerme caer, el orejón, hasta que he conseguido que se quedara quieto en casa viéndome desde el umbral de la puerta.

A partir de esa hora, y debido a las inclemencias atmosféricas, Jaco ha vuelto a dormir en el salón de casa. Por esta noche se ha librado, pero para que se vaya preparando, cuando me he ido a trabajar, lo he dejado en el patio, a ver lo que me encuentro.

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