A grandes males, grandes remedios

La entrada que me dispongo a escribir seguramente será objeto de duras criticas por muchas personas, a lo mejor me tildarán de cruel propietario, dirán de mí que practico brutalidad animal, e incluso puede que alguno llame a alguna protectora de animales con la intención de denunciarme. Con mis anteriores palabras ya os he puesto sobre aviso, de que tal vez lo que leáis a continuación no os guste, pero Dios sabe, que la medida me ha dolido más a mí que a Jaco.

Como ya sabéis, llevamos más de una semana intentando que Jaco haga sus necesidades fuera de casa, pues hasta ahora, debido a su programa de vacunación de cachorro, no podía salir a la calle y/o por donde hubieran transitado otros animales. Debido a estas precauciones sanitarias, Jaco aprendió que el lugar correcto para hacer sus cosas era uno de los aseos de casa, el problema es que no tiene altura suficiente para hacerlo dentro del inodoro, no levanta la tapa cuando orina, ni tampoco sabe tirar de la cadena; así que pensé que seria mejor que aprendiese ha hacer sus cosas fuera del hogar.

El viaje de este fin de semana creí que serviría para acelerar el aprendizaje, pues estando fuera de casa, no se podría contener eternamente, y al descubrir los premios por micionar fuera, tal vez lo intentaría de nuevo. Lo único que logramos fue hacer aguas mayores en el jardín de mi suegra en dos ocasiones, y para de contar; lo demás tuvo que ser bajo techo, incluyendo el zurullo que dejó en el salón de mi madre aprovechando un descuido de 30 segundos (Dios que santa, con lo que ella odia a los perros, no solo lo ha dejado entrar en su casa, sino que parece que hasta le gusta),

La verdad es que estoy cansado de pasarme horas en la calle, poniendo un periódico a modo de señuelo en el suelo cada vez que veo a Jaco olisquear como si fuera a hacer algo, para que luego quede todo en “agua de borrajas” , y hacer sus cosas tan pronto como entra. Cansado de pasarme las horas muertas por la calle, esperando que Jaco sufra un descuido por incontinencia, pues otras veces había sufrido esos descuidos en casa, retornando tras más de 3 horas de paseo. Cansado de pasear por la calle perfectamente, hasta que le aprietan las ganas y se pone a tirar de la correa como un poseso, y a ir corriendo de regreso a casa. Cansado de ir llenando toda la casa de mierda, pues en cuanto lo veo doblar el lomo para defecar, le digo: “¡NOOOOOOO!” cual arbitro de tenis, y lo llevo en volandas hasta la calle, con el consiguiente reguero de sustancia apestosa y marrón por todos los sitios, para una vez en la calle, detener sus labores intestinales y ponerse a masticar hojas. Así que tenia que tomar un medida que pusiera fin a este calvario, o al menos le diera una pista a Jaco del maravilloso mundo de premios que se le abriría si se aliviaba en el exterior, así como la posibilidad de pasar mucho más tiempo por la calle.

Para poner fin a esta situación de incontinencia perruna en el exterior del hogar, ayer me vi forzado a tomar una medida drástica consistente en dejar a Jaco toda la noche encerrado en su jaula. Hasta ahora, Jaco ha dormido siempre en casa, con libertad para deambular, por el baño cuando era muy pequeño, y ahora por casa durante la noche, así que iba a ser la primera noche de su vida en la que Jaco estaría confinado durante el sueño. La adopción de esta medida se debe a que de sobra es conocido, que allá donde duerme no defeca ni orina, por lo que tendría que contenerse durante toda la noche y en cuanto lo sacase a la calle se aliviaría. La verdad es que yo pensaba que iba a quejarse más, pero tras 5 minutos de llantos, ladridos y gritos, se durmió.

Esta mañana, cuando me he levantado a eso de las 7, lo primero que he hecho, ha sido sacar a Jaco a la calle, directamente en su jaula. Le he abierto la puerta de la jaula, se ha despertado, ha salido, se ha desperezado, y tras 2 minutos dando vueltas alrededor ha meado en la calle. Creo que mis vecinos no estarán muy contentos, pues probablemente los he despertado con los gritos de alegría y aprobación que he dado para felicitar a Jaco, y hacerle consciente de que el hecho de mear fuera está bien.

Mi alegría no se ha quedado en el hecho anterior. Después de lo dicho, hemos entrado en casa y hemos desayunado. Una vez había terminado Jaco, ha comenzado a olisquear el suelo, con lo que le he indicado que saliera rápidamente, y ya en la calle a defecado, con lo que nuevamente ha recibido gritos e incluso media salchicha de frankfur como premio.

Creo que ahora que ya sabe que hacerlo fuera de casa no está mal, y tengo la esperanza de que comenzará a aliviarse en el exterior,  pero sé que no va a ser la “purga Benito”, por lo que no comenzaremos los paseos hasta que no se haya liberado.

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4 comentarios so far »

  1. 1

    Uriondo said,

    No sé qué tiene de malo lo que has hecho. A los perros hay que educarlos y tu sistema me parece bastante positivo. Castigo y recompensa, a eso se reduce todo. Mi señora hizo un magnífico trabajo con mi Yorkshire, que está perfectamente entrenada para hacer sus necesidades en un periódico en la cocina cuando no puede salir.

    • 2

      deagolk said,

      No creo que haya hecho nada malo con el intento de educar a Jaco a hacer sus cosas fueras, pero como hay mucha gente que opina que dejar llorar a un niño en la cuna es cruel, igual de cruel tenía que ser el dejar al cachorro llorando en su jaula, y limitar su libertad nocturna para que lo deje todo perdido, ¿no?
      De todos modos creo que estoy dando los pasos correctos en su educación.

  2. 3

    dioghenes said,

    He pasado unos momentos muy divertidos leyendo el vívido relato de tus peripecias con Jaco para que haga sus deposiciones de forma ordenada y donde debe: en la calle. Me parece que utilizaste un buen recurso para conseguirlo, y ya sólo es cuestión de paciencia y perseverar.
    Normalmente, siempre es complicada la reeducación de un cachorro, pero tengo entendido que en el caso de los beagle lo es todavía más como consecuencia de su personalidad.
    Hiciste bien, y al final Jaco consiguió como premio un buen pedacito de salchicha. Por ahí es por donde se les vence a los beagle porque, según tengo leído por ahí, son muy glotones, y por comida hacen lo que sea.

  3. 4

    Aloha !!

    he de decirte, que gracias a ti, a Jaco y a tu blog en general, me he animado, a empezar un “diario ” sobre mis peludos!! nunca antes he escrito uno y menos en internet… a ver como se me da!

    Me encanta el cariño que desprendeis por aquí tu y tu amigo jaco, soys geniales!!

    Un abrazo, y si te parece, puedes pasarte por el mio!


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