A partir de hoy, a explorar el mundo.

Como ya avisaba ayer, hoy tocaba ponerle la última vacuna a Jaco del programa de vacunación para cachorros. Esa vacuna, fuera parte de ser una vacuna más, significa el final de la reclusión en casa para el cachorro, pues con ella ya se encuentra inmunizado de las agresiones externas de otros animales que no hubiesen sido vacunados, así como de las enfermedades más comunes en los perros y gatos.

Pero vamos por partes, primero la visita al veterinario. Salimos de casa, montados en el coche, y dentro de su jaula de transporte; después de unos cinco minutos de llantos, llegamos al veterinario. Mientras esperábamos nuestro turno, llegó un Pastor Alemán, que tenía un “Collar Isabelino”, de esos de los que se ponen a los animales cuando han sufrido algún trastorno y no se quiere que se toquen, o yo que sé. El caso es que en un momento dado, el Pastor Alemán comenzó a ladrar; unos ladridos secos, que retumbaron en la sala de espera, y que hicieron retroceder a Jaco y que se metiera bajo mis piernas, temblando aterrorizado. En ese momento, le di la orden de “sienta”, y una vez se sentó, comencé a acariciarlo para que se calmará y viese que no había nada que temer.

Dentro de la consulta, procedieron a ponerle las vacunas de la misma manera que en las ocasiones anteriores. El problema vino con el “chip” identificativo. Siguiendo las instrucciones del veterinario, sujeté a Jaco por el hocico y las patas delanteras, asiendóle junto a mí pecho, sin dejarlo moverse lo más mínimo. El veterinario abrió el kit quirúrgico que incluía la jeringuilla con el chip en su interior; por Dios que tamaño de aguja, en proporción es como si a mí me tuvieran que poner una inyección con una aguja de punto. Cuando pincharon a Jaco, comenzó a gritar desconsolado, y se retorció como si tuviera al Diablo en su interior. Esto no duró más de 30 segundos, pues parece que el dolor se mitigo pronto, y Jaco comenzó a olisquear toda la consulta mientras liquidaba la cuenta con el Veterinario.

Salimos de la consulta del veterinario hacia el coche, pero Jaco ya no iba en su jaula de transporte, sino que paseó hasta el coche. Así que a partir de mañana ya podrá salir a explorar el mundo fuera de su hogar.

Mañana, una vez que ya le hayan hecho efecto las vacunas, hablaremos de el primer baño, y el primer paseo…., pero con vídeos que sé que es lo que más gusta.

 

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